dimarts, 13 d’octubre de 2009

de cagaleres i felicitats

Bé, tornem-hi. Demà, a més, em toca la colonoscòpia anual i, per tant, avui, a més, m'he passat més estona sentat a la tassa del WC que fent altres coses. Això si, he pogut llegir una mica. Encara que, tot sigui dit, una mica de bòlit i desordenàdament, així, a causa del lloc on eren els llibres i les presses i corregudes, he barrejat Galíndez, de M. Vàzquez Montalban, i Queremos Libertad, de Múmia Abú Jamal.

Galíndez m'ha sorprès força i l'estic llegint amb força interès. Un passatge que m'ha impactat aquest matí, no sé si perquè representa un moment de felicitat (o per la gana que passo avui, condemnat a líquids clars i laxants), és el que reprodueixo:


El comedor es la antigua cocina con la campana ahumada por fogatas de miles de noches, incluso esta. Al desnudo las vigas entrecruzadas como nervios, ramas muertas de una casa árbol. Entre las brasas se asan choricillos que el tío ofrece como aperitivo en la punta de una horquilla larga, mientras Josema abre botellas de chacolí que se trajo de Guetaria.

- No tengáis miedo que durante la comida no tocaremos chacolí. Para traguear, bueno. Para comer algo serio. El chacolí es como una limonada.

Y llegan las pochas entre aplausos de Ricardo, en una cazuela ahumada por mil triunfos de Amparitxu, judías rojas con tocino y morcilla, que tu comparas con las mil latas de judías que has comido en las acampadas cuando seguías primero la ruta de Tom Sawyer y luego la de Hemingway en Al otro lado del rio y entre los árboles. Las alubias de tu tierra y estas pochas tienen un diferente sentido del tiempo, tan viejo y oscuro como la sangre de esta morcilla que hace unos años hubieras rechazado con repugnancia o este pedazo de bárbaro chorizo casi disuelto por una cocción llena de parsimonia. Suenan dos botellas de vino tinto al destaponarse, Marques de Murrieta, apuntas el nombre, lo apunta todo la hija de puta, dice Ricardo que ya ha bebido más que todos los demás juntos.

- Apunta, apunta, chica, que aquí no hay secretos.

Y un platito de kokotxas para que las pruebes. Y pruebas estos misteriosos tumores de pescado gelatinosos, aromatizados por el ajo y el perejil y no te gustan, pero pones cara de éxtasis porqué la situación si te gusta y te gusta esta mujer casi vieja, casi joven, que es feliz porque ya no le queman el caserío, porque su marido ya no está en la cárcel y su hijo ha dejado la lucha armada.

- Las kokotxas para abrir boca ¿y después qué?

- Bacalao al pil-pil y leche frita.

- Como una boa, me voy a poner como una boa.

Grita Ricardo entusiasmado y piropea a su tía la auténtica gloria de la familia.

.../..

La botella de un supuesto calvados vasco, un aguardiente tan difícil de encontrar que no se encuentra…

.../..

¿Porque no salimos afuera? Hace una noche de luna llena y las esculturas de Josefa són preciosas bajo la luna.

No solo lo ha dicho Amparitxu, sino que os abre marcha y os arrebuja en rotundos jerseys que ha sacado del fondo de arcas profundas y aun huelen a naftalina y a jabón de olor. Cuando tu calor interior choca con el canto afilado del relente, notas una sacudida activadora, como bajo una ducha fria y no os ha abandonado la alegría interior de la buena comida y el alcohol pero si las telarañas de las ideas, combadas por una brisa de aire y luna y finalmente alejadas hacia el vértigo oscuro del valle. A la luz lunar, las estacas de Josefa adquieren toda su grandeza de naturaleza corregida. Amparitxu os ha propuesto que os cojáis las manos y ella misma retiene con una a su hijo y con otra a Ricardo. La tuya la acaricia con llamadas nerviosas y cálidas Ricardo y la otra te la guarda la mano cuadrada del viejo Migueloa. Amparitxu está contenta y casi llora cuando canta:


Ez nau izutzen negu hurbilak

uda betezko beroan

dakidalako irauten duela

orainak ere geroan

nolabaitezko kate geldian

unez uneko lerroan

guztia present bihurtu arte

nor izanaren erroan.


La canción prosigue sin otra música que el frufrú de las hojas del bosque y el bisbiseo de Migueloa que la secunda.

aquesta foto és de Javi Pozo
(si premeu sobre el primer vers de la cançó podreu veure un vídeo -no he pogut baixar-lo- de Míkel Laboa, el cantant del qual es parla en aquest fragment de Galíndez, cantant aquesta cançó. Val la pena. Un altre dia us penjo la traducció ;-))

1 comentari:

yraya ha dit...

Que vaya todo muy requetebien.
Un saludo