dimarts, 6 d’abril de 2010

Ara i ahir, ui! volia dir aquí

Crec que estic parlant massa de mi i, per tant, demà (o passat demà...) penjaré un post sobre el comerç d'armes (sabíeu que per culpa de la crisi, durant l'any passat, van baixar les vendes de cotxes, de cases i de productes del dia a dia? Probablement si, però sabíeu, també, que les vendes d'armament pesat -tancs, avions, vaixells de guerra...- va augmentar un 53% en relació a l'any anterior?). Bé, en tot cas, ja en parlarem, de moment, avui és un dia especial perquè he fet la darrera sessió d'aquest cicle de quimio (probablement, hi ha coses que m'agradarien encara més però, cal reconèixer que té la seva importància. Ara, dijous, a despunxar, TACS, analítiques, controls... i a fotre canya. Us deixo amb fotos, uns texts (que no són meus) i una cançó (que tampoc és meva).

El matí no es presentava massa fi. A l'Hospitalet es veia així.

"El enfoque integrador que restablece el equilibrio en la calidad de nuestra experiencia vital, se basa en la idea de que, cuando cambiamos una parte de cualquier aspecto de nuestra experiencia, cambiamos simultáneamente el estado del conjunto total. Se basa también en la idea de que los efectos que estos cambios tienen, en la totalidad se despliegan orgánicamente, del modo que mejor sirven al bienestar del conjunto. Pero el enfoque integrador se basa también en la idea de que, para activar un cambio eficaz y duradero en la calidad de nuestra experiencia total, tenemos que hacer cambios causales, y no limitarnos a jugar con los efectos."

I l'hospital així (cal reconèixer, a banda de les atencions i l'afecte que s'hi viu) que el jardinet és un punt

"La paradoja de vivir en el tiempo estriba en que, cada vez que terminamos algo, queremos ver los beneficios, los resultados y las consecuencias ya. Cuando terminamos un trabajo para alguien, queremos que se nos pague de inmediato. Cuando conseguimos algo que es importante para nosotros, queremos que se nos reconozca por ello en seguida. Es esa mentalidad nuestra de la precipitación y la comida rápida. No ahorramos para comprarnos nuestro primer automóvil; vamos al banco y el banco nos lo compra. Los adolescentes quieren convertirse en adultos de la noche a la mañana, y los adultos quieren sacarse una carrera de cuatro años en una programa a tiempo parcial de un año. Las madres y los padres de hoy en día ya no esperan a que sus hijos nazcan de forma natural. Con frecuencia, en cuanto la madre está dispuesta, se va a parir al hospital, para no tener que cancelar sus reuniones de negocios. Y hasta las frutas y las verduras se alteran genéticamente para que crezcan más rápido. Si no podemos tener lo que queremos ahora, lo buscamos en otra parte."

una olivera, com totes, ben recargolada però viva i arrelada

"Somos adictos a la satisfacción instantánea. Pero lo curioso del caso es que nunca estamos satisfechos; porque, aunque lo hacemos todo posible ahora, nunca estamos presentes para disfrutarlo ahora. En cuanto conseguimos lo que deseamos, nuestra atención salta de inmediato desde el instante presente para tramar la forma de conseguir otra cosa. Con ello hemos entrado en un mundo que se siente cómodo viviendo en la deuda, en el tiempo prestado y en la energía de los demás. Ya no somos los propietarios de nuestras casas ni de nuestros automóviles, ni siquiera de nuestra ropa; el dueño es el banco. Nos hemos robado la satisfacción del logro. Ya no hay “ritos de paso”; solo hay carriles rápidos. Los niños quieren ser adolescentes. Los adolescentes quieren ser adultos y los adultos quieren realizar la obra de su vida antes de los treinta años. Nos pasamos el tiempo corriendo por delante de nosotros mismos, creyendo que hay un destino al que hay que llegar y en el cual estaremos henchidos de una inagotable felicidad, de reconocimiento por parte de los demás, de comodidades y lujos. Estamos constantemente huyendo de algo y corriendo hacia algo; y como todo el mundo lo hace, nos parece que esta visión de la vida y los comportamientos a los que da lugar son completamente normales. Nos saltamos mentalmente el eterno instante presente en todo lo que hacemos. Ignoramos el flujo de la vida."

una imatge de Bellvitge amb l'ermita al fons

"A medida que nos vamos haciendo presentes, nos damos cuenta de que solamente somos responsables de la calidad de nuestra experiencia. No podemos ser responsables de la calidad de la experiencia de otra persona"

imatge de l'ermita