dissabte, 21 de juliol de 2007

Toni des d'Israel (8)

Después de días de ver el muro de cemento que esta asfixiando y marcando los limites físicos a los palestinos, hoy lo traspasamos. El Chek point de Bethelem (Belen) es limpio, moderno, sombreado, incluso en las vallas exteriores esta ajardinado, sino fuese por que el muro es gris y muy grande, nadie diría que en el edificio del Chek point se discrimina el paso a las personas según el pasaporte que se tenga. Es una frontera a lo bruto porque esto mismo pasa en los aeropuertos, en las fronteras convencionales, en las que necesitan un muro para contener a la gente ( se me ocurre pensar en ceuta, aunque hay mas ejemplos). Las diferencias aquí son que no hay pasaporte que valga, los palestinos solo pueden disponer de una carta temporal que les permite trabajar en Israel y por ello cruzar el chek point. Pero son minoría desde que se firmaron los acuerdos de Oslo a mediados de los años 90. Como todos los muros que separan fronteras es miserable, pero ademas es cínico ya que se permite el lujo de poner en su puerta de entrada y a todo color la leyenda "que la paz sea contigo". En este caso leyenda tiene doble significado, porque este muro da de todo menos paz. Es el muro que provoca que apenas hayan turistas en Bethelem, una ciudad con maravillas arqueológicas mas allá de las religiosas. Una vez mas, el misterio de como sobrevive el pueblo palestino. Sin turistas, sin ventas de souvenirs, con solo el comercio local...
Las huellas de este descarnio económico y social se ven en las miles de casas abandonadas y/o inacabadas, como a la espera de tiempos mejores. Un problema que no tienen los colonos judíos ya que el gobierno les facilita la protección física cuando se establecen. Un establecimiento que para ser rápido en su ejecución, se hace con containeres de obra y caravanas. Luego mas tarde vendrán las casas y sus jardines en esos mismos terrenos, lo que esta desde el primer momento son las vallas de espino las vallas, las cámaras, las garitas, los soldados vigilando. Todas las facilidades para los judíos para ocupar y construir en tierras ajenas, todas las dificultades para los palestinos para construir en su propia tierra. Dos mundos superpuestos, como le llama Tal.
Más huellas. Los nombres de las calles, Tal nos chiva ( si no hubiese sido imposible saberlo) que todas las calles de Jerusalem tienen nombres relacionados con lo militar. Nosotros vemos como en la ciudad vieja de Jerusalem, y en el barrio armenio los nombres en árabe de las calles están borrados con spray. En algunas alguien ha resistido y ha limpiado la cerámica.
Nadie pierde pistonada en Jerusalem. Adolfo decía que están todos locos, Tal ha confirmado hoy que Jerusalem es la ciudad con mas enfermos mentales del mundo, en parte atribuible al síndrome de Jerusalem. Una especie de síndrome que se apodera de ti cuando te ves que estas en el centro del mundo religioso, seas de la religión que seas y que la tienes que defender como lo que mas, porque estas en el centro del mundo religioso. Y que ayuda a perder el oremus si uno se empeña en defender lo indefendible: la irracionalidad, la estupidez, la estulticia. Es el complejo de mirarse el ombligo, de tener que estar por encima de los demás para demostrar quien eres, es la locura, una de ellas.
En la fachada de la Iglesia del santo sepulcro sigue la escalera de madera que estaba hace dos años. Ya nos explicó nuestro guía, Meir, que estaba allí desde hacia decenas de años y que nadie se atrevía a moverla porque nadie sabia quien la había puesto y que el movimiento podía provocar una guerra entre las diferentes ramas del cristianismo que intentan convivir entre la iglesia y la azotea. UN botón más de locura.
Hoy nos hemos visto reflejados en la vigilia que hacen las mujeres de negro en Jerusalem cada viernes, desde hace 18 años ininterrumpidamente. Persistencia es la palabreja. Una veintena de mujeres y algunos hombres con manos negras de cartón pidiendo el fin de la ocupación, soportando los dedos corazones, algunos insultos y tres muestras de complicidad. No hemos echado de menos los tiempos en los que esta concentración se llamaba concentraciones ensalada, hoy ha ganado por goleada la indiferencia de conductores y paseantes. Indiferencia, otra palabreja.
Dos mas uno. Cuando hay que aguantar una pancarta y repartir octavillas, lo mínimo es ser dos mas uno. Suele pasar que ese uno es alguien que no tiene su día, que no le apetece, que no esta en el mejor de sus momentos, que esta saturado, que....pero sin ese uno, no hay tres, no hay...Tal hablaba hoy de una situación suya idéntica y los hilos invisibles del antimilitarismos han vuelto a enredarse.
Por ultimo. Cruzamos una especie de descampado en el cetro del moderno Jerusalem. "Esto es un antiguo cementerio musulmán" nos dice Tal. Efectivamente vemos algunas lapidas tiradas por ahí, los restos de una construcción musulmana en medio del camino...La pregunta es instantánea, como es posible que en 40 años de ocupación no lo hayan sepultado y construido encima? La respuesta no es nueva, Israel respeta mucho las leyes y hay un contencioso que hasta que no acabe no permitirá que ese inmenso solar sea construido. Es la ley de la hoja de higuera ( en nuestro país de parra) tapar las vergüenzas y focalizar la atención en ese punto para hacer lo que te da la gana en el resto del país y territorios ocupados. Es la "constatación" israelí del respeto de los derechos humanos y legales. Es delirante, pero es así. Tampoco nos resulta desconocida esta estrategia en nuestras tierras, por cada actuación, pongamos por caso policial, legal y ajustada a derecho, hay centenares de arbitrariedades y humillaciones. O no?
Tal nos recordaba hoy que los israelíes no han inventado nada, si que han perfeccionado, que han recogido las perrerías mas efectivas que en Europa se han hecho en los últimos siglos para aplicarlas en beneficio propio. Algunas de ellas las han probado en carne propia y de ahí les vienen muchas de las paranoias que los habitantes de este país tienen, adquieren y traspasan. No es por exculpar, solo por colocarnos, no mirarnos demasiado el ombligo y no perder de ojo la raya que nos separa de la locura. Besos, toni